Siempre en el momento justo aparecen las ocasiones indicadas para sorprendernos y hacer de estas un abismo lleno de eternidades que quedan marcadas en lagunas del recuerdo viviendo una y otra ves, claro estas ocasiones dependen muchísimos factores como el lugar, ambiente, compañía y el efecto que pueda marcar en nosotros para hacerlo eterno o pasajero.
El día de hoy aleros les contare una historia muy particular pero apasionante:
Son las de esas ocasiones en las que te encuentras con las personas indicadas y marcadas para cruzar en tu camino, y esa es la historia de Luis:
Luis tenia en mente verse con muchas personas ese día pero peculiarmente le llamaba la atención una tan sola persona que con una corazonada seria la noche mas maravillosa o una noche desastrosa, son de esos días en los que te quieres perder y ser simplemente tu, sin rendir cuenta a nadie de lo que haces o dices, que solo tu aliento sea testigo de las cosas que haces y queden guardadas en ese lugar o ahí mueran. Luis Al final se encontró con esa persona que al instante deslumbro con un amigable e irradiante saludo que siguió con una platica amena del ombligo del continente el cual le pareció fascinante ya que conocer y escuchar a una persona apasionada por su patria es tener un sentido de pertenencia de lo que sos, amas y hacia donde quieres llegar, la noche caminaba con ellos junto con la compañía de la luna, el mar, y dos tragos de vodka con naranja; Luis completamente perdido junto con su compañía se quedaron perdidos en un mar de temas, risas, tristezas, situaciones, sueños, deseos, pasiones, ilusiones y un ambiente dándole una bofetada a la realidad y hacer que momentos así valen la pena vivir, escapar encontrar una persona idéntica y tan diferente a ti mismo. La noche siguió su curso hasta que se llegaron las doce de la media noche el cual por una extraña y maravillosa coincidencia las 12 de la noche del 25 de diciembre no fueron como el mundo lo celebra, en familia amigos y gente que conoces y te ama, esta ves fue con una persona desconocida pero que en el fondo ambos conectaban con sentir y pensar en cada palabra que mezclaban; la madrugada abrió las puertas y con eso ya era la hora de la despedida el cual era el momento mas torturante para Luis, porque terminar un oasis poco frecuente y volver a la realidad le mataba por dentro, caminaron y esta persona
lo beso consumiendo parte de los deseos de Luis, conectando no un beso especial sino uno diferente, que no sabe a cariño, ni amistad, ni a ninguna de esas cosas que todo el mundo piensa sino que el sabor le supo diferente, a sabor de libertad.
En ese instante esa persona se convirtió en un Ave Fénix el cual con un solo beso de despedida sabia que nunca lo podría capturar para vivir otro momento igual pero con el solo momento de haberlo tenido un preciso momento único hace apreciar todo lo que había pasado, El Ave bolo a su nido, Luis a su realidad, pero aun en Luis queda el nido listo para cuando algún día regrese pueda anidar otra vez el Fénix de Navidad.





Deja un comentario